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Greenpeace apoya las tarifas eléctricas progresivas para penalizar el derroche

Sin embargo Industria sigue bloqueando un etiquetado oficial que ayude al consumidor a modificar sus pautas de consumo informándole del origen e impacto ambiental de la electricidad que consume

Comunicado de prensa - junio 22, 2005
Greenpeace apoya las medidas anunciadas por el Ministro de Industria, Comercio y Turismo, José Montilla, para penalizar el derroche de energía mediante tarifas progresivas, y exige que se lleven a la práctica con urgencia, para poner freno al crecimiento desbocado de la demanda energética.

La demanda sigue creciendo en España de forma irracional ante la práctica inexistencia de medidas de ahorro y eficiencia energética

Sin embargo, la organización ecologista reclama a Industria que establezca un etiquetado eléctrico oficial, estándar y homologado, para que los consumidores conozcan el origen de la electricidad que compran.

"Penalizar económicamente a quien derroche energía es tan importante como premiar a quien ahorre. Pero no basta: si queremos que los consumidores modifiquen sus pautas de consumo, tienen que saber que los impactos ambientales del consumo excesivo los pagamos todos, y para ello es imprescindible darles información fiable a través de un etiquetado eléctrico estándar, para que puedan elegir" -ha declarado José Luis García Ortega, responsable de proyectos de la Campaña de Energía de Greenpeace España-.

Greenpeace valora positivamente que el Gobierno, por fin, se muestre dispuesto a actuar sobre la demanda, pero denuncia que al mismo tiempo pretende legalizar el engaño "verde" de las eléctricas mediante un decreto que permitiría a las compañías inventarse la etiqueta que indique el origen de la electricidad.

Según el decreto propuesto por el Gobierno, las eléctricas podrán inventarse el etiquetado eléctrico que quieran para indicar el origen de la electricidad que venden, sin que exista una etiqueta estándar, ni en su forma ni en su contenido, que facilite a los consumidores la comparación entre lo que ofrecen unos u otros suministradores. Esa etiqueta no tendrá que contener la información sobre el impacto ambiental de la electricidad suministrada ni habrá ningún órgano independiente que controle la fiabilidad de la información proporcionada. Greenpeace pide al ministro de Industria que la nueva normativa obligue a las compañías eléctricas a informar no sólo sobre el origen sino sobre los impactos de la electricidad que venden, a través de un etiquetado eléctrico oficial estándar y cuya información sea generada y controlada por un organismo independiente, como la Comisión Nacional de Energía.

Montilla está bloqueando un etiquetado eléctrico fiable también en el Congreso, oponiéndose  a través del Grupo Socialista a una enmienda de ERC al proyecto de Ley de impulso de la Productividad, que obligaría a un etiquetado eléctrico con formato uniforme, que incluya los impactos ambientales y que garantice la rigurosidad de los datos.

Para hacer frente al crecimiento de la demanda eléctrica, Greenpeace exige la aprobación urgente del prometido Plan de Acción de la estrategia de ahorro y eficiencia energética. Este plan debería incluir, además del etiquetado eléctrico que pide Greenpeace, las siguientes medidas:

  • Tarifas progresivas por tramos, con precios mayores cuanto mayor sea el consumo.
  • Programas de gestión de la demanda, financiados a través de las tarifas eléctricas, para dar incentivos económicos para la sustitución de equipamiento por alternativas de alta eficiencia energética, como los electrodomésticos de clase A.
  • Plan de choque contra el aire acondicionado, advirtiendo de su elevado consumo energético y promoviendo alternativas eficientes para cada uso: sistemas de evaporación o de absorción, ventiladores de techo, diseño bioclimático de edificios...
  • Ofrecer a todos los consumidores el acogerse a tarifas interrumpibles.

"Protegernos del calor mediante el aire acondicionado es suicida, porque su altísimo consumo energético es la principal causa del cambio climático, que va a hacer subir aún más las temperaturas" -añadió el portavoz de Greenpeace.

El etiquetado eléctrico es una de las medidas de gestión de la demanda recomendadas en el reciente informe de expertos publicado por la Fundación Alternativas (1). Greenpeace pide al Gobierno que atienda las recomendaciones de los expertos y las lleve a la práctica.

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