Seguro que has oído hablar alguna vez del glifosato. Incluso habrás visto algún cartel  avisando de que se ha fumigado con este herbicida cerca del parque infantil donde llevas a tus hijos o por donde paseas al perro.



Y no es para menos. El glifosato es el ingrediente activo del herbicida más vendido del mundo, el RoundUp de Monsanto, pero también de muchos otros. Solo en España existen más de 100 productos autorizados cuyo ingrediente activo es el glifosato y se venden unos 15 millones de litros de estos productos al año.

Este hecho ha convertido el glifosato en omnipresente. Lo podemos encontrar en el medio ambiente, en nuestros alimentos (sí, hay muchos más ingredientes que aquellos que aparecen en las etiquetas) e incluso en nuestros cuerpos. No pasaría nada si fuese una sustancia inocua, pero no lo es. Cada vez más evidencias científicas muestran los peligros que representa para la salud e incluso fue clasificado por la OMS como “probablemente cancerígeno” para los seres humanos.

A raíz de esto se generó una enorme alarma social y política el año pasado cuando la Comisión Europea puso sobre la mesa una propuesta para renovar la autorización de este veneno por otros 15 años. Felizmente, debido a la enorme presión social, la Comisión solo concedió una autorización temporal de 18 meses. Esta autorización expira en el final del año y por ello la Comisión deberá decidir qué hacer: renovar la autorización, renovar la autorización con restricciones o directamente prohibir totalmente su uso.

Para que la Comisión no se sienta sola en este proceso, y para recordarle que queremos una UE que proteja a las personas y al medio ambiente y no los intereses de las grandes corporaciones, una gran coalición de organizaciones civiles, de la que hace parte Greenpeace, puso en marcha una Iniciativa Ciudadana Europea para pedir que se prohíba el glifosato, se reforme el proceso de aprobación de plaguicidas en la UE y se establezcan objetivos ambiciosos y obligatorios de reducción del uso de plaguicidas en suelo comunitario.

Una Iniciativa Ciudadana Europea es una herramienta democrática que permite a la ciudadanía europea participar directamente en el desarrollo de las políticas de la UE, pero para que la Comisión escuche nuestra voz hace falta que al menos 1.000.000 de personas la firmen.

¿Quieres seguir expuesto a este peligroso herbicida? ¿Quieres que tus hijos y hijas se vean afectados por miles de plaguicidas químicos peligrosos? ¿Quieres que sigan contaminando nuestra comida, nuestras aguas y afectando la tan preciada y necesaria biodiversidad? Si has contestado que no eres de los nuestros.

¡Firma la Iniciativa Ciudadana Europea y participa en la construcción de una mejor UE!, de las personas y para las personas.