En Greenpeace siempre ponemos nombre a las lanchas neumáticas que navegan en nuestros barcos. Delaila, Huracaine o Pigeon son nombres reales de nuestras zodiacs. Porque en ellas navega nuestro espíritu, nuestra identidad. Porque Greenpeace sin lanchas seguramente no sería Greenpeace.

 

Hay ocasiones en que la vida nos ofrece realidades tan duras que hacen que nuestras lanchas tenga que asumir una nueva identidad. El drama de los refugiados sirios que se ahogan en nuestras costas huyendo de la guerra ha hecho que varias de ellas se pongan al servicio de Médicos Sin Fronteras. Desde hace dos meses su única misión es salvar vidas en Lesbos. Y en este tiempo han asistido a más de 14.000 refugiados sirios en más de 300 operaciones de rescate.

Desde Greenpeace nos sumamos al clamor internacional que pide a los líderes políticos que no dejen morir a los refugiados sirios frente a nuestros ojos, que actúen. Mientras tanto seguiremos en el mar al servicio de Médicos Sin Fronteras aportando nuestra experiencia para salvar vidas.



Porque cada persona que huye de la guerra de Siria tiene nombre propio, porque cada persona que ha perdido la vida en el mar tenía nombre propio.