25 de diciembre. Barco Rainbow Warrior:
El barco amaneció tranquilo. Hoy es el primer día en mucho tiempo que quienes no estamos preparando la comida podemos dormir un poco más. Seguimos en Copenhague donde nuestros compañeros están pasando las fiestas aislados,  incomunicados,  lejos de sus familias y amigos.

No podemos hacer nada, ni siquiera enviarles las cartas que todos los días les hacemos llegar a la prisión  intentando llevarles un poquito del calor humano que se vive a bordo. La policía estos días está bajo servicios mínimos con lo cual hasta el 26 no entregarán nuestra correspondencia. Por otra parte, cualquier intento de continuar luchando por el lado legal no llegará a ningún puerto hasta pasado el fin de semana.

La comida navideña se realiza a bordo con la tripulación estable, la pequeña familia. Mike, el Capitán,  pide un brindis por Juantxo, Nora,  Joris y Christian. Unos minutos antes de las 17 hs. llegan los compañeros de la oficina local, subimos todos a cubierta. Llueve. Las antorchas empiezan a dar luz  al barco, gente de la calle se suma a la vigilia. La policía que no deja de tener una fuerte presencia en esta ciudad nos patrulla. ¿Tan peligrosos somos que, bajo la lluvia, en plena navidad realizando una vigilia pacifista, vienen a indagarnos?

Queremos creer que el 27 las esperanzas se reanudan, que no volverá a suceder lo mismo en Nochevieja. Queremos tener Fe en que las voces en todos los rincones del planeta se escucharán, que la justicia llegará y  las próximas fiestas serán con ellos a la mesa.

El 23 de diciembre fue duro de superar. Teníamos  muchos indicios de que las presiones que el gobierno danés estaba recibiendo les haría recapacitar sobre las excesivas  medidas aplicadas. Realmente nos hicimos muchas ilusiones de reunirnos todos a bordo el mismo 24 pero las noticias llegaron sin piedad...los cuatro de la alfombra roja seguirían en presión hasta el 7 de enero.
 
Una ola de silencio e indignación lleno la atmósfera del Rainbow.  Nos tomó un poco de tiempo recuperarnos. Las 17 hs.  estaban por dar. Así que, en ese silencio que reinaba, nos organizamos para salir a cubierta a unirnos en la vigilia que al mismo tiempo otros compañeros estaban teniendo delante de las embajadas de Dinamarca en diferentes países. Poco a poco el fuego nos fue devolviendo las fuerzas y esa esperanza tan necesaria para seguir la lucha. Espontáneamente Max, el esposo de Nora que también trabaja en GP, comenzó a contarnos sobre ella. Se le hacía difícil y el cansancio se le notaba. Aída  y Maite continuaron hablándonos sobre la persona que es Juantxo. Marco, un voluntario de Suiza, nos relató los confidencias del niño adulto que habita en Christian y así seguimos sonriendo y admirando la historia de estos 4 compañeros que hoy no la están pasando bien.

Despedimos a Max que se marcha por un par de días a ver a sus hijos que han quedado a cuidado de los abuelos…  A pesar de no poder compartir con su madre estos días de vacaciones y familia, la mayor de sus hijas, con tan sólo 7 años, se siente orgullosa de ella.  Al fin y al cabo, intuye que su madre no está aquí porque está luchando por su futuro.

El brindis de hoy va por vosotros compañeros. No están solos. No están solos.  

Desde el Rainbow Warrior, Ana Carla y Maite, marineras.