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Captura y almacenamiento

Página - noviembre 4, 2010
Con la captura y almacenamiento de carbono se pretende evitar que las emisiones del sector energético no se viertan a la atmósfera, capturando el CO2 de las chimeneas de las centrales térmicas y enterrándolo en el subsuelo. Se trata de una tecnología muy nueva que genera gran incertidumbre y cuya viabilidad no está todavía acreditada pero que constituye la excusa perfecta para seguir justificando la construcción del peor enemigo del clima, las centrales térmicas.

Refinería de Exxon.

Los riesgos de esta tecnología son evidentes pero quizás el elemento más grave es su falta de madurez actual, que nos permite afirmar, sin miedo a equivocarnos, que la misma estará disponible para contribuir a que el pico de emisiones globales no se desplace más allá del año 2015. No se prevé que el desarrollo de esta tecnología sea comercialmente y técnicamente operativa para antes de 2020, por lo que desde Greenpeace consideramos que esta tecnología no llegará a tiempo de evitar los peores impactos del cambio climático.

La captura y almacenamiento de carbono no puede ser una justificación para la construcción de nuevas centrales térmicas de carbón y no se debería permitir obstaculizar a las verdaderas soluciones.

Las verdaderas soluciones para detener el peligroso cambio climático se encuentran en las energías renovables y la eficiencia energética que pueden comenzar a proteger el clima desde hoy. Grandes reducciones en la demanda de energía son posibles con medidas de eficiencia y que ahorran más dinero de lo que cuestan llevar a cabo. Técnicamente accesibles las fuentes de energía renovables, tales como la eólica, la maremotriz o la solar son capaces de proporcionar seis veces más energía que la que se consume actualmente – y para siempre.

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