O eso asegura, una y otra vez, Shell. Que están preparados para esta aventura en uno de los mares más duros del planeta. Pero ya en 2013, una de sus plataformas quedó incapacitada tras un primer temporal, varada en la costa de Alaska. Hace unos días, nada más llegar a Alaska, el buque rompehielos Fennica, uno de los cuatro rompehielos que existen en el mundo de estas características, rasgaba su casco varios metros nada más salir de puerto. El Fennica es uno de los dos rompehielos que ha contratado Shell para buscar petróleo a 70 millas de la costa de Alaska. Se suponía además que el Fennica era el encargado de romper el hielo que podría poner en peligro las plataformas de prospección en caso de emergencia.



Cada vez que Shell pisa el Ártico, queda claro que la empresa es incapaz de operar con seguridad. La empresa y sus contratistas fomentan la negligencia y el desastre a pesar de la presión social de 7 millones de personas en todo el mundo que quieren salvar el Ártico. El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama debería intervenir inmediatamente para parar este proyecto lleno de fallos de seguridad que ponen el Ártico en peligro.

Hace también unos días Ban ki-Moon, Secretario General de Naciones Unidas, viaja al Ártico para ver los impactos del cambio climático y mandaba un importante mensaje a los gobiernos, de cara a la reunión en diciembre de Naciones Unidas sobre cambio climático “...Los glaciares se están derritiendo rápidamente. A no ser que tomemos medidas ahora, lo lamentaremos. Tenemos que mantener la media de la subida de la temperatura global por debajo de los 2ºC lo antes posible”.

El rompehielos de Shell no puede ser reparado en su puerto base de Alaska y viaja ahora a Oregón. Si no se puede reparar un buque en Alaska, ¿os imagináis cuánto costaría limpiar un vertido en estas aguas? Incluso si Shell fuese competente en estos trabajos, el equipo de Obama predice una probabilidad del 75% de un derrame durante la vida útil de estos bloques de prospección en el Ártico.  

El Ártico está en peligro y lo que allí sucede nos afecta a todos. Nos toca vivir con olas de calor extremo, inundaciones, tormentas causadas por el cambio climático y destruir el Ártico hará que vayamos a peor. El legado climático de Obama será solo un bonito envoltorio si no hace nada para detener las prospecciones en el Ártico.

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