Las abejas dan mucho más que miel, que ya por sí sola es uno de los más maravillosos productos de la Naturaleza.

Sin embargo, la importancia de la polinización para la seguridad alimentaria y para la biodiversidad es incuestionable. Sólo en Europa 84% de los cultivos y el 80% de las flores silvestres dependen de la polinización animal, en particular de los insectos). El valor de la polinización es inconmensurable, pero solo para la agricultura europea se estima en unos 22 mil millones de euro anuales  y a nivel mundial de unos 153 mil millones de euros y lo más impresionante es que la polinización es un servicio ecológico gratuito que regalan los insectos.

En España su importancia no es una cuestión menor (sería paradójico no defender este recurso, puesto que tenemos la mayor cabaña apícola y somos el principal productor de miel y polen de Europa)

Pero, ¿por qué es importante la polinización? La polinización es uno de los mutualismos más fascinantes de la Naturaleza y es lo que permite la fecundación de las plantas. En este proceso, las abejas melíferas asumen una importancia destacada: son unas de las más eficientes y además han sido las principales protagonistas de una actividad humana milenaria y sin duda una de las más sostenibles, la apicultura. Pero no están solas ya en el mundo existen al menos 20.000 especies de abejas silvestres y en Europa cerca de 2.500. Y no nos olvidemos del resto de polinizadores.

Sin embargo, desde hace años las poblaciones de abejas domésticas y de otros insectos polinizadores están sufriendo un declive importante. Son muchas las amenazas a las que se enfrentan estos insectos tan beneficiosos: el cambio climático, pérdida y deterioración de hábitats, cambios en el uso de los suelos, prácticas de la agricultura industrial (monocultivos, plaguicidas, transgénicos...), parásitos y enfermedades (la investigación realizada en España en este campo es puntera), especies invasivas...


Mientras las abejas están en su letargo invernal muchas cosas han ocurrido en la Unión Europea. La Comisión Europea (CE) ha dado un primer paso, pero insuficiente, para proteger a las abejas, proponiendo la prohibición parcial de tres plaguicidas neurotóxicos.

A la espera de la discusión y votación de la propuesta de la CE, y porque consideramos que hay que ir más allá si queremos proteger adecuadamente a las abejas y demás polinizadores, apicultores y ecologistas hemos creado la Red Para la Prohibición de los Plaguicidas Neurotóxicos  (a la que cualquier organización se puede sumar) y hemos unido nuestras fuerzas para exigir al Gobierno español y a la Comisión Europea que sean coherentes con la importancia que conceden a los polinizadores y los protejan sin más dilaciones.

España, por los motivos mencionados anteriormente, debería ser el principal interesado en que las amenazas para a estos insectos desaparezcan y debería empezar por apoyar la propuesta de la CE.

El riesgo de perder nuestras abejas
En algunas regiones de China, por ejemplo, el uso y abuso de plaguicidas y otras sustancias químicas peligrosas, ha llevado a la desaparición de las abejas y de otros polinizadores. Ahora, la única solución es la polinización manual... pero ¿quien va a polinizar manualmente el resto de los ecosistemas?

Algunas de las soluciones para frenar el declive de los polinizadores implican inversiones a largo plazo. Sin embargo, la prohibición de los plaguicidas tóxicos puede, y debe, ser inmediata.

Foto: © Huertos Urbanos Bahía de Cádiz
Foto: © Vivero Los Abuelos

Luís Ferreirim (@LFerreirim), responsable de la campaña de Agricultura y Transgénicos de Greenpeace España