El pasado domingo, activistas de Greenpeace en Hamburgo realizaron una acción de protesta contra un barco con cargamento de carbón ruso para demandar a los representantes de los países industrializados del G20 que se reunirán el 7 y 8 de julio en la ciudad que abandonen el uso del carbón urgentemente y aceleren la acción climática.


 
Podríamos pensar que vivimos bajo un contexto político favorable para luchar contra el cambio climático: El Acuerdo de París nos da un marco internacional que compromete a todos los países a sumar sus esfuerzos  para no superar el aumento de 1,5 ºC de temperatura. Desde Europa se trabaja en un paquete de regulación climática y energética llamado ”Energía Limpia para Todos los Europeos” y  en paralelo el Gobierno de España trabaja en el desarrollo de una Ley de Cambio climático y transición energética.
 
Sin embargo, estas herramientas chocan frontalmente con declaraciones como la del Ministro Nadal donde rechaza la intención de cerrar centrales térmicas de carbón y con su apuesta por un mix energético viejo, sucio y peligroso como afirmaba en su última comparecencia en el congreso.
 
Desde el Ministerio de Energía nos han confirmado además que van a desarrollar una planificación energética y nos preocupa que no se conozcan todavía los criterios en los que se basarán para su determinación.
 
Es fundamental que se haga un análisis técnico y riguroso que determine el cómo y el cuándo se pueden cerrar cada una las centrales térmicas de carbón, gas y nucleares para acelerar una transición hacia un mix renovable que cubra el 100% del sistema energético y que desde la ciudadanía tengamos acceso a esta información.


 
Desde Greenpeace ya demostramos hace años cómo era posible un sistema energético 100% Renovable, teniendo en cuenta entre otras variables la eficiencia,  la reducción de la demanda de energía,  la incorporación de inteligencia en el sistema energético (por ejemplo con la participación activa de los usuarios de la energía, en la operación y gestión del sistema energético) y el almacenamiento. Así que la viabilidad de prescindir de las energías sucias ya no está en discusión, la cuestión es determinar el calendario para que cada una de las centrales contaminantes, peligrosas y costosas, dejen de funcionar.
 
Ya no hay excusa, recientementemente hasta en un informe técnico de Endesa en el que se analiza la viabilidad económica de sus activos, se afirma que en las condiciones de mercado actuales, el conjunto de instalaciones de generación eléctrica tradicional (carbón, nuclear e hidroeléctrica) es insuficiente para amortizar las inversiones, por lo que su operación sólo estaría justificada mientras no se precisen inversiones adicionales importantes.


 
Teniendo en cuenta las inversiones necesarias que les dicta la normativa tanto a las térmicas de carbón como a las nucleares, lo que es inadmisible esque vayamos a pagarlo con ayudas públicas. Además habrá que diseñar la planificación energética teniendo en cuenta también todos los costes indirectos que tienen las energías sucias por ejemplo en nuestra salud y por producir cambio climático.
 
Está en nuestras manos la oportunidad de crear un sistema energético en el que contaminar salga muy caro y en el que se facilite el desarrollo de las tecnologías con beneficios económicos, sociales y ambientales con capacidad de hacer partícipe a la ciudadanía, estas son las Energías Renovables. Por eso te invitamos a pedir a Rajoy que esté a la altura en la lucha contra el cambio climático y sea ambicioso con las normativas climáticas y energéticas.