Probablemente sepas que el cambio climático está derritiendo el Ártico a una velocidad asombrosa. Mientras algunos oímos una llamada de alerta, otros sólo ven una oportunidad de negocio; con el hielo desapareciendo, las compañías petroleras y los barcos pesqueros se están moviendo cada vez más al norte deseosos de explotar el inexplorado océano que se abre en la parte más alta del planeta.

Probablemente también sepas lo malo que es aprovechar que se derrite el hielo para perforar buscando aquello que ha causado el problema en primer lugar. Pero ¿sabías que la pesca industrial tiene sus propios riesgos?

Aquí te mostramos algunas de las 5 amenazas menos conocidas de la pesca industrial en el Ártico:



1.- Pesca de arrastre
Los barcos arrastreros utilizan una red de pesca, con grandes y pesadas puertas que se arrastra a lo largo del lecho marino, destrozando todo a su paso, incluyendo criaturas como plumas de mar, corales blandos y estrellas de mar, entre otras. Greenpeace ha documentado un creciente número de arrastreros en las delicadas aguas de Svalbard en el Ártico noruego. Cuando se realiza pesca de arrastre en este ecosistema sin explorar, las consecuencias pueden ser fatales: especies desconocidas podrían perderse para siempre, dejando detrás sólo un rastro de destrucción.



2. Captura accidental de especies

Muchos peces árticos viven cerca del lecho marino, por lo que cuando el arrastrero pesca bacalao o abadejo, por ejemplo, recogen todo lo que hay a su paso, incluyendo otras especies que son innecesariamente capturadas y que se devuelven al mar muertas o moribundas. Un ejemplo es el misterioso tiburón de Groenlandia, una criatura lenta y casi ciega que crece sólo un centímetro al año, hoy en día clasificado como “casi amenazado”. Este animal único no debe perderse como un daño colateral de la pesca industrial.



3. Contaminación por plástico

Los barcos de pesca tiran muchos residuos al océano, especialmente plásticos, que permanecen cientos de años en el medio marino. Viejas redes, cuerdas y trampas se tiran por la borda cuando ya no son útiles, con un incalculable impacto sobre la vida marina. En el verano del 2014, hubo dos incidentes con dos osos polares que se quedaron enredados en estas redes plásticas de pesca en la costa de Svalbard; por suerte fueron liberados, pero decenas de miles de estas redes  plásticas han sido descartadas y lanzadas a estas aguas en los últimos años.



4. Contaminación acústica

Más pesca industrial significa más ruido subacuático. El ruido de los barcos de pesca, amplificado debajo del mar, pueden afectar profundamente a los mamíferos marinos. Especies como los narvales y las belugas usan sonidos para comunicarse y sentir el mundo que les rodea, para encontrar comida o como señal de alarma. La contaminación acústica puede interrumpir su comportamiento normal y forzarles a huir a aguas más tranquilas. Más aún, esta contaminación persistente puede dificultar la reproducción de estos animales.



5. Ecosistemas interconectados

Sabemos que la red de la vida está interconectada, pero no se ha investigado mucho la forma en que los ecosistemas terrestres y acuáticos se afectan entre sí en el Ártico. Aunque lo que sí sabemos es que son muy interdependientes. Para citar sólo un ejemplo, la pesca de arrastre aplasta las suaves especies del fondo marino como las almejas y los gusanos. Esto significa que hay menos comida disponible para las morsas. Al mismo tiempo, las morsas ya están sufriendo la pérdida del hielo marino, se agolpan en el poco espacio de tierra que pueden, con el riesgo mortal de que suceda un estampida. Si añadimos los impactos de la pesca industrial en este estresado ecosistema Ártico, podría ser devastador.

Puedes actuar ahora, dile al gobierno Noruego que proteja el ecosistema Ártico alrededor de Svalbard de la pesca destructiva.

Emily Buchanan, creative producer for Greenpeace UK