Ayer el Ministro de Agricultura, Pesca, Alimentación y finalmente Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, inició la demolición del núcleo duro de la legislación ambiental española que tantos años y esfuerzos ha costado conseguir.

La reforma de la Ley de Costas, que abrirá nuevos usos en el litoral virgen que caerá sepultado una vez más bajo el cemento. La simplificación de la normativa sobre evaluación de impacto ambiental, la convertirá en un coladero de proyectos que son un homenaje al despropósito. También ha dejado claro que se suman a la segunda división en la lucha contra el cambio climático en la UE, al rechazar de plano el objetivo de reducción del 30%. Incluso dudaba sobre si podrían alcanzar el objetivo vinculante de reducción del 20%.

En tiempos de reforma de la política pesquera común. Ni una palabra de apoyo al sector artesanal, el que garantiza realmente el futuro y el empleo. Y mucho menos alguna referencia a la apuesta decidida para acabar con la sobrepesca que esquilma los caladeros sin piedad.

Insinuó la vuelta a las viejas políticas del agua, la vuelta a los trasvases a los embalses sin sentido, que tanto malestar social ocasión hace dos legislaturas. Y por supuesto que la legislación de calidad del aire y de responsabilidad ambiental sean “realistas”. A estas alturas de curso, todos sabemos que significa este eufemismo legislativo.
 
Tras el discurso del Ministro, queda claro que el actual gobierno considera que las políticas medioambientales son un obstáculo para el desarrollo económico y no una oportunidad para salir de la crisis y ha iniciado el desmantelamiento del estado del bienestar medioambiental con una batería de medidas sin precedentes en la historia democrática reciente.

No hay otra opción que oponerse rotundamente y movilizarse ante cualquier medida que suponga una merma de los niveles de protección ambiental conseguidos hasta la fecha, especialmente en lo referido a la Ley de Costas, la lucha contra el cambio climático y al control de la  sobrepesca,...

El anuncio de ayer ataca directamente a los principios fundamentales de defensa del litoral y el uso público de la costa. Si se alargan las concesiones más allá de 2018, se facilita la desafección del dominio público marítimo terrestre y se abre la puerta a nuevos usos en la costa la Ley de Costas deja de tener efecto.

 Resulta desalentador el rechazo de plano por parte del Ministro al objetivo de reducción de emisiones europeas de gases de efecto invernadero de un 30% para 2020. Esta omisión es llamativa, cuando dos días antes de la comparecencia del ministro, la Comisión Europea ha publicado un estudio que muestra los claros beneficios económicos que se lograrían para cada uno de los Estados Miembros de la UE en aumentar la ambición de la lucha contra el cambio climático.

No vamos a permanece cruzados de brazos ante el rodillo gubernamental que pretende desmantelar de un plumazo lo que tantos años de lucha ha costado.

Mario Rodríguez Vargas (@mario_rod_var), director ejecutivo de Greenpeace España

- Comunicado de prensa 01/02/2012
: Greenpeace denuncia que el Gobierno relega el Medio Ambiente a una posición marginal